Son las 6 de la mañana, suena tu alarma y ya estás estresado.

Te espera un día de trabajo larguísimo y pesado.

Te levantas de mal humor y para colmo ¡ya es tarde!

Te bañas, te vistes y no alcanzas a comer ni llevar nada para más tarde.

Llegas al trabajo y lo primero que vez es tu escritorio lleno de papeles y pendientes del día anterior, a tu compañero el pesado y un bote de basura a punto de desbordar.

Prendes la computadora y un millón de emails han llegado en tan solo 10 horas.

Juntas, problemas, y una cita con tu jefe en la que seguro te regañará por algo que no fue tu problema.

¿Quieres que siga?

 

¿Te suena familiar?

¿Cuántas veces te ha pasado?

Este puede ser un día común de trabajo si eres de las muchas personas que se sienten sofocadas en un empleo actual y no renuncian a él por MIEDO.

 

Miedo de no encontrar algo mejor, miedo de no tener una nueva oferta, miedo de la economía y que no te alcance lo mucho-poco que tienes ahorrado hasta encontrar un nuevo empleo.

 

Si preguntas a otro en tu industria, seguramente te recomendará que esperes. Que busques empleo en tu tiempo “libre” y empieces a mandar tu CV y carta de presentación a cuanta empresa se te ponga enfrente. Incluso aunque añadir esto a tu lista de pendientes diarios te genere aún más estrés.

 

¿Es realmente esto factible?

 

Mi respuesta es depende. Si, y depende de ti, de tus necesidades y valores.

 

He visto personas postergar su renuncia por más de dos años. Lo que significa, más de dos años de estrés, problemas y agonía diaria.

 

Personas que al final de la jornada laboral acaban tan cansadas que prefieren llegar a casa a dormir que a sentarse a la computadora y buscar ofertas de trabajo. Personas que prefieren pasar el fin de semana con su familia y amigos, o bien, viendo televisión, en redes sociales, que “puliendo” su curriculum. Y esto pasa debido a que estas actividades relacionadas a la búsqueda de empleo les generan estrés, y lo último que quieren hoy por hoy es añadir más “problemas” a vida.

 

Y así, postergan cada vez más su futuro y la oportunidad de tener un trabajo mejor.

 

Por otro lado, también existen otras personas que si se dan la oportunidad de buscar otras ofertas de empleo al mismo tiempo. Trabajan y envían sus documentos a cuanta oferta se les cruza en el camino.

 

Ellos deben tener mucho cuidado con ésta situación, ya que, podrían meterse en problemas con su jefe -si éste se llegara a dar cuenta que están buscando empleo mientras trabajan para él. O bien, podrían aventarse al ruedo y aceptar cualquier oferta nueva de empleo, sin evaluarla detenidamente.

 

Entonces renuncian a su empleo actual, ingresan inmediatamente al nuevo, y resulta ser al final, que este empleo es aún peor que el anterior.

 

Volviendo a caer en un espiral sin fin.

 

Y a todo esto te pregunto ¿vale la pena?

 

Qué prefieres ¿vivir un empleo pesado y difícil? ¿o arriesgarlo todo y salir de ahí?

 

SI te encuentras en ésta situación, te recomiendo que te tomes un día completo para pensar y evaluar tu situación.

 

Analiza:

  • Cómo es tu día a día en tu empleo actual

 

  • Si tu sueldo es suficiente para vivir la vida que deseas

 

  • Cuál ha sido tu estado de salud en los últimos meses

 

  • Si tienes un ahorro que te permita vivir por un mes -al menos

 

  • Si tienes alguna otra forma de generar ingresos

 

  • Si tienes algunas empresas en mente en las que probablemente podrías trabajar

 

  • Cómo te sientes al salir de tu trabajo todos los días

 

  • Cómo te sientes por las mañanas al dirigirte a tu trabajo

 

 

¿Vale la pena vivir tus días así?

 

 

Si al final de tu evaluación te diste cuenta que no estás tan mal y es cuestión de actitud, puedes seguir haciendo lo mismo todos los días.

 

Pero si te diste cuenta que ya no quieres estar ahí y es momento de dejar tu empleo actual, entonces es momento para que crees un plan de acción.

 

Un plan que te diga qué pasos debes de seguir para que al momento de renunciar, no pierdas también la cabeza y tu mundo se venga abajo. Un plan que te respalde. Un plan con salidas de emergencia que te ayuden a seguir adelante aún cuando las cosas no te salgan cómo esperabas.

 

Crear un plan de acción es fácil cuando conoces tus puntos fuertes y tus debilidades, cuando sabes perfectamente qué es lo que quieres para tu futuro.

 

Si tienes un plan de acción, entonces es fácil y válido que renuncies a tu trabajo sin tener contar con otras ofertas empleo y sin haber mandado tu curriculum a cuanta empresa se ponga enfrente.

 

Porque recuerda que mandar tu currículm a TODO el mundo, puede cerrarte muchas puertas y arrebatarte oportunidades.

 

Pero si aún no tienes un plan de acción y no sabes como crear uno, YO TE AYUDO.

 

Crear un plan para tu futuro laboral es fácil.

 

Si quieres saber un poco más sobre cómo crear un plan de acción, lee esto.

 

Y si te encuentras con dudas sobre dejar tu empleo o no, recuerda tomarte el tiempo suficiente -yo te recomiendo un día completo- para analizar tu situación, valorarte como persona y pensar en tu futuro. Así será más fácil para ti tomar una decisión que sea buena -si no la mejor- para ti.

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