El miedo al rechazo es uno de los temores más comunes en las personas y uno de los motivos más frecuentes que te alejan del éxito.

 

Llega a ser tan grande nuestro temor al rechazo que incluso dejamos de hacer cosas que deseamos o que nos gustan por ello.

 

Vemos al rechazo como algo malo, como una batalla perdida, como si fuera lo peor que nos pudiese pasar en la vida.

 

Creemos que ser rechazados es sinónimo de ser fracasados.

 

 

Aunque realmente, un rechazo no es así. Debemos aprender a verlo como una oportunidad.

 

Y ahora te explico por qué.

 

 

Para prueba de ello, quiero compartirte 4 consejos que me han ayudado a superar los rechazos en mi vida:

 

1. Toma los NO como un aprendizaje, está bien que te digan que no, recuerda que esto no es el fin del mundo, por el contrario, recapitula la situación y piensa cuáles pudieron ser los motivos que llevaron al otro a decirte que no a tu petición. Analiza tu discurso y piensa qué pudiste haber dicho mejor, por qué no pudiste transmitir efectivamente tu mensaje, si hubo elementos ajenos a ti que interfirieron en tu mensaje. Toma nota de ello, y mejóralo en la siguiente ocasión.

 

2. No pidas esperando un sí por respuesta, no puedes controlar las decisiones de los demás, no está en ti. Lo que si puedes controlar es a ti mismo, lo que dices, lo que piensas y la energía que transmites al otro mientras entregas tu discurso.

 

3. No culpes al otro, esto tiene mucho que ver con los dos puntos anteriores, toma responsabilidad de tus acciones y de lo que sí puedes controlar. La situación en la que te encuentras hoy es responsabilidad tuya únicamente y consecuencia de tus decisiones pasadas.

 

4. Ten un plan B, siempre, y un C, y D y los que sean necesarios para llegar a tu meta. Como dice el dicho “no pongas los huevos en una sola canasta”. Diversifica tus opciones y crece tus oportunidades, así que si una persona te dice que no, puedes recurrir a otras tres que tal vez te dirán que si.

 

El rechazo no es malo, al contrario, es una oportunidad más para perfeccionar tu camino y acercarte a la meta.

 

 

Utiliza estos cuatro consejos y atrévete a pedir con consciencia y responsabilidad, comprende que tu propio éxito está en tus manos, y no en las de alguien más.

 

 

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