Realmente ¿cuántas veces te ha pasado?

 

¿Han sido muchas o pocas?

 

Pedir o solicitar algo es una de las cosas más difíciles a las que algunas personas nos podemos enfrentar.

 

Pedir para muchos es sinónimo de poca capacidad, o incluso, una situación humillante.

 

 

Esto nos suele pasar por creencias erróneas que nos han sido inculcadas, por el miedo al rechazo y por respeto/temor a la autoridad.

 

Si pusieras en una balanza las veces que has pedido algo y las que no ¿qué lado pesaría más?

 

¿Tienes una idea realmente de las oportunidades que has dejado pasar?

 

 

Es momento de cambiar esto y permitirte a ti mismo avanzar rumbo a la meta que tú mismo te propusiste hace tiempo.

 

Pero ¿cómo aprender a pedir?

 

Lo primero que debes identificar son los motivos que te están deteniendo a pedirle una oportunidad a alguien más:

 

1. No sabes pedir. Ya que es algo que nunca o muy pocas veces has hecho, por lo tanto, no tienes una idea clara de cómo romper el hielo con la otra persona, o bien cómo interesarla en lo que tú le quieres decir.

 

2. Te da miedo. Tienes a la persona frente a ti y simplemente te paralizas, las palabras no salen de tu boca y empiezas a ponerte excusas para no hablar. Como por ejemplo: hoy no es el día, seguramente esta persona está de mal humor y no me querrá escuchar, seguramente está muy ocupada y le parecerá irrelevante mi discurso, etc.

 

3. Te da pena pedir. Abordar a alguien que no conoces, compartir con otra persona lo que realmente deseas. Esto puede ser porque piensas que tu deseo no es lo suficientemente importante o grande, porque crees en el fondo que no lo mereces, porque crees que la persona rechazará de inmediato tu idea.

 

Solemos pensar que pedir ayuda es sinónimo de pedir “limosna”. Creemos que pedir baja tu estatus y por lo tanto la otra persona puede tomar ventaja de ello y actuar en nuestra contra.

 

No es así.

 

Pedir debe ser para cada uno sinónimo de crecimiento, de oportunidad y prosperidad.

 

Deja de lado el miedo y atrévete a dar el paso.

 

Recuerda tu fin último, tu meta más alta antes de pedir algo y piensa que ese momento de “estrés” por el que estás pasando es necesario para avanzar hacia tus deseos. Y si no lo haces, tu meta sigue estando lejos, inalcanzable.

 

Un secreto muy importante para aprender a pedir algo es: cambiar la necesidad por utilidad.

 

Esto es, piensa en el discurso que le entregarás al otro de manera que tu interlocutor se vea beneficiado al ayudarte.

 

¿Qué va a ganar la otra persona si decide darte la oportunidad que tanto deseas?

 

Esto es clave, ya que además de ayudar a tu interlocutor de una u otra forma, te beneficias a ti mismo, ya que eres capaz de reconocer que no estás pidiendo un favor o “limosna”, valoras tu necesidad y la conviertes en un propósito.

 

Cambias el acto de simplemente pedir, por uno de ganar-ganar.

 

Deja de perder oportunidades valiosas para tu vida y tu carrera profesional.

 

Si quieres aprender más sobre otras situaciones que pudieran estarte deteniendo en tu crecimiento profesional, te recomiendo que leas éste artículo.

 

Y tu ¿te atreves a pedir ayuda?

 

 

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