Para muchas personas, el hecho de hablar en público les suena a pesadilla, incluso el dialogar con una persona fuera de su círculo, como un empleador por ejemplo, les parece estresante.

 

Se estresan tanto que en el momento de la conversación se les nublan las ideas, y no dicen lo que tenían pensado, se les olvidan las palabras, tartamudean y hacen uso excesivo de muletillas. Sin mencionar la sudoración excesiva, el tensar brazos y piernas, o el esconder la mirada.

 

Como profesional debes perder éste tipo de miedos y aprender a comunicarte.

 

¿Cómo conseguirás el empleo que deseas si no sabes demostrar que eres la persona adecuada para ello?

 

Relájate. Se consciente que hablar para alguien más debe ser tan sencillo como platicar con un amigo. Lo haces todo el tiempo.

 

Meghan Christensen, colaboradora y productora asociada de la revista Forbes, comparte seis claves para lograr una mejor comunicación de ideas frente a un grupo de personas:

 

1. Practica, las veces que sea necesario, puedes hacerlo sola, o con amigos y gente de tu entera confianza. Este es el momento en el que te puedes equivocar libre y relajadamente.

2. Piensa en una estructura, organiza tus ideas, lleva a tu audiencia desde un punto “a” hasta el “b”, plantea todo claramente y justifica tus posibles acciones.

3. Repite, a veces, las mejores ideas necesitan ser escuchadas dos veces.

4. Aprovecha tus transiciones, no temas de los silencios en tu presentación y haz uso de ellos, crea expectación, jala la atención de tus oyentes.

5. Muestra tu lado humano, utiliza las emociones, conecta con tu público, se sincera.

6. Estudia y aprende, sobre tus discursos, que es lo que te ha funcionado de cada uno de ellos, y que no. Aprende de los comentarios y agradéceles.

 

Personalmente, yo agregaría el uso de la respiración, cuando hables en público o frente a un reclutador, toma consciencia de tu respiración, ya que puede ser tu mejor aliada o tu peor enemigo. Si respiras de forma incorrecta podrías hiperventilar, esto es quedarte sin oxígeno, marearte, y tener que cortar con tu discurso. Pero si respiras conscientemente, mientras hablas, tu discurso puede tornarse mucho más relajado, al igual que tú.

 

Finalmente, cabe mencionar que ser un excelente orador no es una tarea sencilla o a corto plazo, pero si empiezas por aprender a comunicarte, ya habrás avanzado gran parte de la carrera.

 

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